La mirada de Paulina García

19 Oct, 2018 · por  


Protagonista de la cinta inaugural del Festival Felina 2018, La novia del desierto, aquí la reconocida actriz chilena habla en exclusiva para felina.cl sobre su rol en la película.


Una casona de Buenos Aires. Sacudir las sábanas, o tenderlas, o correr las cortinas para que entre la luz, o lavar la loza, o llegar a amar al niño de la casa como propio, y verlo crecer hasta que se va de ella. Dormir en una pieza pequeña.

Teresa llegó cerca de los 20 a trabajar como empleada doméstica a este lugar y ahora, a sus 54, cuando los patrones venderán la casa, se ve obligada a dejarla e irse a otro trabajo en San Juan. Allí conocerá a un hombre que la ayudará a buscar su bolso perdido por el desierto.

Esta es la trama de La novia del desierto, una cinta sobrecogedora que exhibe la complejidad y humanidad de sus personajes hasta poder palparlas: por algo esta coproducción chileno-argentina (2017) que protagoniza la actriz Paulina García tiene 9 premios y 18 nominaciones, y fue presentada en los festivales de Toulouse y Cannes. Por algo, también, es la película inaugural del Festival Felina 2018, que se presentará el sábado 20 de octubre a las 19 hrs en el Teatro Municipal de Linares.

¿Cómo definirías la personalidad de Teresa?

Es una sobreviviente de la falta de mundo afectivo y, frente a eso, ella ha creado un mundo diminuto, en donde todo lo exterior funciona como un caparazón. Ella está oculta en esta casona inmensa donde trabaja, que es como la concha de un caracol. Está confundida, entre los cortinajes, las sábanas, los plumones, la ropa tendida. Allí trabaja y vive. Y uno no la puede leer; ella tampoco se puede leer a sí misma. Allí ella está en una especie de limbo, un lugar donde no eres agredido ni agredes a nadie, pero tampoco participas de la vida. Es una persona muy quieta, muy sobria en su hacer o en su decir, inclusive creo que en su pensar también.

¿Tienes algo de Teresa?

Sí, claro, todos los personajes inevitablemente tienen algo de uno. No tengo el tiempo de ella, lo reconozco.

Tú eres más ágil.

Más ágil, más rápida, piso más fuerte. Ella apenas pisa.

Camina muy suave.

Claro, de no meter ruido en sus pisadas. Pero termina caminando más firme. Porque el amor le devuelve algo, es un bálsamo para la conexión. Finalmente, el amor es un motor para las personas, un trampolín para encontrar sentido a todo. Ella verá después si ese amor va para allá o para acá, eso no lo sabemos, no importa.

El hombre que conoce Teresa es comerciante en el Santuario de la Difunta Correa. ¿Te pasó algo con ella?

Yo creo que la Difunta estuvo ahí presente. Ha estado presente en la película, porque nos ha llevado a lugares donde nunca pensamos que íbamos a estrenar. Es una ópera prima, y estuvimos en Toulouse y Cannes. Y yo digo: ahí estuvo la Difunta Correa.

Ella tiene una historia bien interesante, que no aparece en la película, aunque desde una lectura sí está presente.

La difunta es un personaje de 1840. Una de las historias que se cuenta es que trabajaba para un patrón, quien mata a su marido y trata de violarla. Pero ella escapa por el desierto con su guagua en brazos. Ella muere, pero un arriero encuentra al niño vivo, mamando aún. El arriero entierra a la difunta, le deja una botella de agua. El arriero vuelve unos años después, le ha ido increíble, entonces construye una pequeña casita y le deja otra botella. Hoy hay un templo con miles de escalinatas y toneladas de botellas de agua que los fieles van a dejarle (para agradecer por sus milagros).

Es una película que sucede en el desierto. ¿Tenías relación previa con este paisaje?

No tenía una relación especial. Me encanta, me gusta mucho. Por otro lado, el desierto chileno es muy particular, es distinto al chileno, pues tiene flora. Yo miraba y decía ‘no saben lo que es un desierto, no tienen la menor idea,  cómo puede llegar a ser de duro un desierto’.

Esta será la película inaugural del Festival Felina. ¿Cómo ves eso?

Me parece un honor, por un lado, y, por otro, es bonito que sea una coproducción chileno-argentina. La novia del desierto es una película amable, que te deja un buen sabor, que te deja en un buen estado y me parece muy bien para partir.