La dulce patria de Claudio Hermosilla

23 Oct, 2018 · por  


Por Sofía Merino L.

Volver a la casa de la infancia y verla en ruinas. Eso le sucedió al cineasta Claudio Hermosilla cuando visitó la población Iansa Linares 35 años después de haberla dejado. Entonces, decidió hacer un documental para que los recuerdos no se perdieran: Dulce patria, que se mostrará en esta nueva edición de Felina.


Cocina abandonada, pieza abandonada, casa abandonada. Ruinas llenas de memorias de un niño feliz, cuya infancia estuvo marcada por la comunidad de la planta azucarera de Linares, Iansa. Una cámara lenta muestra cada uno de estos vestigios. De fondo, el monólogo sincero y poético de Claudio Hermosilla, director y protagonista de este documental: Dulce patria.

Habían pasado 35 años desde que Hermosilla dejó la población cuando decidió volver a ella. El padre de Claudio era cocedor en la fábrica de Iansa y cuando su hijo cumplió quince años, lo trasladaron a la planta de Rapaco en La Unión. Ese olor a remolacha, esas casas blancas y esa gran fábrica azucarera, fueron los ojos que lo vieron crecer durante sus primeros años. Verla en ruinas le provocó dolor: “Fue demasiado impactante ver tu casa, ver el lugar donde construiste tu imagen del mundo, tus mejores sensaciones y experiencias, en completo abandono. Y entonces pensé que si solo se confía en la memoria, es muy fácil que los recuerdos se distorsionen. Un registro audiovisual sería mucho mejor para que esos momentos quedaran vivos”, explica.

En la cinta, el monólogo de Hermosilla en primera persona atrapa. La elección meticulosa de cada palabra se hace notar, y su ritmo pausado y nostálgico incluso angustia, especialmente cuando vuelve a entrar a la fábrica: “Entro, como lo hacíamos cuando éramos niños e íbamos a ver a nuestros padres. Sigue tan grande como la recuerdo. Con su temperatura sobre los 40 grados Celsius y una humedad altísima. Y sus sonidos: los mismos rítmicos martillitos que un ruido de fondo y turbinas. Y cada tanto fuertes descargas de vapor, como grandes frenos de aire. Todo junto, como una gran orquesta interpretando música concreta. Eran solo ruidos de máquinas, pero para mí en ese momento volvía a ser música. La banda sonora de mi infancia”.

El orden de las escenas que le siguen es sencillo, pero claro y preciso. Hermosilla demuestra que no es necesario una producción de altísimo nivel para transmitir un mensaje tan puro como lo es la nostalgia de la infancia. Imágenes del pasado, testimonios de adultos que en esa época fueron niños, música rápida e imágenes de prensa que contextualizan históricamente los cambios de la fábrica. El director no intenta ser rupturista, ni crear una obra que rompa cánones. Prefiere el formato tradicional. Para un mensaje tan puro y sencillo, no había mejor opción que utilizar de la misma manera una estructura tan pura y sencilla. Por eso mismo opta por no poner los nombres de cada persona que aparece dando testimonio: “Preferí que el documental hablara por sí mismo. Va fluyendo emotivamente y poner los nombres podía sacar de la emoción. Daba lo mismo quién era cada persona. Si era Antonio, Pedro, eso no era relevante; sí su testimonio”.

Certera es la decisión de Hermosilla al darle un rol protagónico a lo histórico y llevar al espectador por un recorrido a lo largo de la historia de Chile del siglo XX para explicar el por qué de esos cambios de Iansa, incluido el cierre de la planta de Linares. Entonces, vuelve la cocina abandonada, la pieza abandonada, la casa abandonada. La imagen que más se repite en Dulce patria es ésta. Un elemento que evoca nostalgia, historias y recuerdos.

El cierre de la planta Iansa de Linares no solo marcó un hito en la vida de Claudio Hermosilla, sino que en las 4.000 personas que quedaron cesantes. Por eso, a pesar de que Dulce patria se haya realizado hace cuatro años, Felina 2018 decidió incluirla en su parrilla programática: “Sentimos que parte de nuestra responsabilidad como festival tiene que ver con hacernos cargo de lo que pasa en nuestro territorio. Dulce patria nos ayuda en ese objetivo”, explica el director del festival, Felipe Saldaño. El documental se mostrará en el marco de la franja “Miradas sobre trabajo”.

Coordenadas:

Viernes 26 de octubre / 18 hrs / Museo de Arte y Artesanía de Linares

Sábado 27 de octubre / 16 hrs / Cine Artecón, Constitución